Entrevista a la psicóloga y escritora Laura Santander:
“La verdadera fuerza de la mujer está en su conciencia, en su capacidad de crear, sostener, transformar, vincular, intuir y reconstruir”
Una psicóloga venezolana irrumpe con fuerza en el mercado editorial español, con su primer libro titulado “Volver a ti”. Laura Santander, quien trabaja como coach acompañando distintos procesos de la mujer, presenta una obra que nace de su propio camino con el deseo de impulsar un diálogo interior con cada lectora.

Laura Santander
La autora apuesta por aquellos libros que “despiertan memoria interior” y asegura convencida que en este siglo habrá un cambio social impulsado por la mujer, pero advierte que “ese cambio será más profundo si nace de la conciencia y no solo de la reacción”.
Por: Patricia Argüelles

Pregunta: – ¿“Volver a ti” es un libro sobre la mujer?
Respuesta: – Sí, pero no únicamente sobre “la mujer” como categoría social o biológica. “Volver a ti” es, sobre todo, un libro sobre el reencuentro contigo misma. Habla de la mujer que ha aprendido a sostener demasiado, a adaptarse demasiado, a callarse demasiado, y que en algún momento descubre que necesita regresar a sí misma. Es un libro sobre su cuerpo, sus emociones, sus ciclos, su historia interna y su capacidad de reconstruirse con más conciencia. En ese sentido, sí: es un libro profundamente sobre la mujer, pero aún más sobre su verdad.
P: – ¿Tu primera obra nace de una necesidad personal?
R: – Absolutamente. Ningún libro nace solo de la teoría. Nace también de la experiencia, de las preguntas que te haces en silencio, de los momentos en que uno ha necesitado comprenderse mejor. Desde luego, está sostenido por mi formación como psicóloga y por mi trabajo acompañando procesos humanos. Pero también nace de una necesidad personal de darle lenguaje a muchas vivencias femeninas que durante años fueron minimizadas, malinterpretadas o vividas en soledad.
P: – ¿Se aprende a través de una voz ajena?
R: – Sí, pero no de cualquier manera. No aprendemos repitiendo la vida de otra persona, sino resonando con ella. A veces una voz ajena no viene a decirte qué hacer, sino a nombrar algo que tú ya sabías, pero no habías podido o querido expresar. Eso es lo que yo espero de “Volver a ti”: ofrecer un espejo. Hay libros que enseñan por información, y hay libros que enseñan porque despiertan memoria interior. Yo creo mucho en ese segundo tipo de aprendizaje.
P: – En “Volver a ti” escribes sobre los ciclos de la mujer. Aparte de los biológicos, ¿hay ciclos aprendidos?
R: – Sí, sin duda. Hay ciclos biológicos, emocionales, psicológicos, vinculares y también culturales. Muchas mujeres no solo viven cambios naturales del cuerpo, sino también ciclos aprendidos: ciclos de exigencia, de silencio, de autosacrificio, de complacer, de postergarse, de romperse y luego reconstruirse. Son patrones que no nacen necesariamente con nosotras, pero que aprendemos a repetir. Parte del trabajo de conciencia consiste justamente en distinguir cuáles ciclos pertenecen a nuestra naturaleza viva y cuáles son repeticiones heredadas que ya no queremos sostener.
P: – De acuerdo con tus experiencias como psicóloga y coach, ¿quién tiene más paradigmas nocivos sobre la naturaleza de la mujer, ella o él?
R: – Ambos, pero de formas distintas. El hombre puede haber heredado una visión distorsionada de la mujer desde estructuras culturales antiguas, pero muchas veces la mujer también ha internalizado ideas profundamente nocivas sobre sí misma. A veces ha aprendido a desconfiar de su intuición, a invalidar su sensibilidad, a avergonzarse de su intensidad o a medir su valor según cuánto soporta. Ese es uno de los dolores más profundos: cuando una mujer termina mirando su propia naturaleza con los ojos del juicio externo. Por eso el cambio no pasa solo por cuestionar al otro, sino también por desarmar lo que una ha incorporado como verdad sobre sí misma gracias al contexto en el que vivimos.
P: – ¿Cuáles son los principales retos de la mujer en el siglo XXI?
R: – Creo que uno de los mayores retos es no perderse a sí misma en medio de tantas demandas. Hoy la mujer tiene más espacios, más voz y más posibilidades, pero también carga con nuevas formas de presión: rendir, producir, sostener, cuidarse, verse bien, ser exitosa, ser emocionalmente disponible, ser independiente y, además, no quebrarse. El reto no es solo conquistar espacios externos, sino aprender a habitarlos sin desconectarse de su centro. También hay desafíos muy profundos en salud mental, identidad, conciliación, autoestima, vínculos y sentido de vida.
P: – ¿Dirías que la mujer latinoamericana tiene retos muy diferentes a los de la mujer europea?
R: – Sí, aunque también comparten dolores comunes. La mujer latinoamericana suele cargar con mandatos familiares, sociales y culturales muy intensos, a menudo atravesados por desigualdad, inestabilidad económica, sobrecarga afectiva y estructuras aún muy tradicionales. Muchas veces ha sido educada para resistir más que para elegir. La mujer europea, en general, puede contar con contextos más institucionalmente favorables en algunos ámbitos, pero eso no la exime de otras exigencias: soledad, hiperindividualismo, presión por el rendimiento, desconexión emocional o vacíos de sentido. En ambos casos, la mujer sigue necesitando volver a sí misma, aunque los escenarios y las formas del conflicto puedan variar.
P: – ¿Visualizas que en este siglo se descubrirá la verdadera fuerza de la mujer? ¿Habrá un cambio social a través de ella?
R: – Sí, lo deseo profundamente. Pero espero que no se entienda la fuerza de la mujer solo como capacidad de rendir más o resistir más. La verdadera fuerza de la mujer está en su conciencia, en su capacidad de crear, sostener, transformar, vincular, intuir y reconstruir. Cuando una mujer deja de vivir desconectada de sí misma y empieza a habitarse con verdad, no solo cambia su vida: cambia su familia, su forma de amar, de educar, de liderar, de trabajar y de estar en el mundo. Sí creo que habrá un cambio social a través de ella, pero ese cambio será más profundo si nace de la conciencia y no solo de la reacción.
P: – ¿“Volver a ti” deja a las lectoras con un sabor de transformación?
R: – Esa es mi esperanza más íntima. No escribí “Volver a ti” para que una mujer termine el libro sintiéndose perfecta, sino sintiéndose más cerca de sí. Más consciente. Más nombrada. Más reconciliada con su cuerpo, con su historia, con sus ritmos y con su verdad. Si al cerrar el libro una lectora siente que algo dentro de ella se ha ordenado, que una parte dormida abrió los ojos, o que por fin puede mirarse con menos juicio y más amor, entonces la transformación ya habrá comenzado, ¡¡ya con eso me sentiría profundamente feliz!!
MADRID, ESPAÑA
Mayo, 2026