Claves para Soltar y sanar con
Eliana Montemayor
Correo Cultural ha invitado a Eliana Montemayor, escritora y emprendedora mexicana autora del libro “Soltar para sanar”, a que nos comparta, para nuestros lectores, algunas claves que nos ayuden a liberar las cargas del día a día.
“Soltar para sanar” ha sido traducido a más de 25 idiomas; a finales de mayo la escritora estará firmando ejemplares en la 85.ª edición de la Feria del Libro de Madrid 2026

Identifica tres problemas comunes que consideres
ocasionan un gran peso en el individuo actual
Si tuviera que nombrar tres problemas que hoy pesan en el individuo actual, el primero sería el resentimiento. Pesa como una mochila de piedras invisibles: nadie la ve, pero quien la carga termina caminando cansado por dentro. El resentimiento nos amarra a una herida pasada y hace que algo que ya ocurrió siga marcando el presente. Es un peso silencioso, pero muy constante.
El segundo sería la culpa, muchas veces acompañada de la autoexigencia. Ese peso se parece a vivir con un juez interno que nunca se toma vacaciones. Todo lo revisa, todo lo corrige, todo lo vuelve insuficiente. La persona deja de tratarse con ternura y empieza a vivir sintiendo que siempre le falta algo para merecer paz, amor o descanso.
El tercero sería la ansiedad por querer controlarlo todo y responder a expectativas ajenas. Hoy pareciera que no basta con vivir: también hay que rendir, demostrar, compararse y no fallar. Eso genera una mente saturada, como si tuviéramos demasiadas pestañas abiertas al mismo tiempo y ninguna nos dejara descansar. Muchas veces vivimos corriendo incluso cuando estamos quietos.
Identifica tres claves para soltar esos tres problemas

Para soltar el resentimiento, la primera clave es el perdón, pero entendido de un modo más profundo. No hablo de justificar lo que nos hirió ni de hacer como si nada hubiera pasado, sino de decidir que ese dolor ya no va a seguir dirigiendo nuestra vida. Perdonar, en ese sentido, es dejar de entregarle al pasado el mando del presente.
Para soltar la culpa y la autoexigencia, la segunda clave es la autocompasión. No se trata de volvernos complacientes ni de evitar la responsabilidad, sino de aprender a mirarnos con humanidad. Hay una diferencia enorme entre corregirse y castigarse. Sanar empieza cuando dejamos de tratarnos como enemigos.
Para soltar la ansiedad y la necesidad de control, la tercera clave es la aceptación del presente y la capacidad de poner límites. Hay una paz nueva cuando uno comprende que no todo depende de sí mismo y que no todas las expectativas ajenas merecen un lugar en nuestra mesa interior. Aceptar no es rendirse, es dejar de pelear con todo al mismo tiempo.
Identifica tres estados de tranquilidad
que siente el individuo cuando sana

Cuando una persona sana, no es que de pronto levite a veinte centímetros del suelo, pero sí empieza a vivir de otra manera.
El primer estado es la paz con el pasado. Lo vivido ya no arde igual, deja de ser una herida abierta y se vuelve aprendizaje integrado. La memoria sigue ahí, pero ya no aprieta del mismo modo.
El segundo estado es la calma en el presente. Baja el ruido mental, el cuerpo se relaja, la respiración cambia y la persona deja de pelear con cada emoción que siente. Hay más silencio interior y menos tormenta innecesaria.
El tercer estado es la confianza ante el futuro. Ya no se vive desde el miedo permanente, sino desde una serenidad nueva: la de saber que, pase lo que pase, uno tiene recursos internos para sostenerse, reconstruirse y seguir adelante.
En el fondo, sanar no es olvidar ni borrar la historia. Sanar es dejar de cargarla como condena. Es caminar más ligero, mirarse con más verdad y vivir con un corazón menos agotado.
Madrid, España
Abril, 2026