Después de más de seis décadas dedicadas a la música, María Teresa Chacín continúa encontrando nuevas maneras de acercarse al público. La cantante venezolana, una de las voces más queridas y respetadas del país, estrena ahora Contando y Cantando, un podcast disponible en YouTube donde la conversación, la memoria y la música se entrelazan de forma íntima y profundamente humana.

El proyecto nace en un momento especialmente significativo de su vida. Tras la partida de su esposo, Simón, María Teresa sintió la necesidad de reencontrarse con la gente desde un espacio distinto, más cercano y emocional. Así surge este formato relajado y elegante en el que comparte conversaciones con artistas fundamentales de la cultura venezolana, entre ellos Ilan Chester, Miguel Delgado Estévez y Huáscar Barradas.
Lejos del ritmo acelerado de la televisión tradicional, Contando y Cantando apuesta por la pausa, la sensibilidad y la autenticidad. Cada episodio funciona como una conversación entre amigos donde aparecen recuerdos, anécdotas, reflexiones sobre la vida y, por supuesto, la música como hilo conductor de todas las emociones.
Con la naturalidad que siempre la ha caracterizado y apoyada también en su formación como psicóloga, María Teresa logra crear una atmósfera de enorme confianza donde sus invitados se muestran cercanos, espontáneos y profundamente humanos.
En esta entrevista, la artista habla sobre el origen del proyecto, la importancia de la música en la vida emocional de las personas, la soledad, la memoria y esa necesidad de seguir conectando con Venezuela a través de las historias y las canciones.
¿Cómo nace la idea de hacer este podcast?
El programa surge en un momento muy especial de mi vida. Yo estaba muy sola y sentí la necesidad de comunicarme nuevamente con la gente, pero hacerlo desde un lugar muy humano, muy cercano. Pensé que la música podía ser ese puente, porque ha sido la gran compañera de toda mi existencia.
Quise reencontrarme con el público a través de las personas que han formado parte de mi vida artística y personal, artistas maravillosos de quienes he aprendido muchísimo y con quienes he compartido experiencias inolvidables. Sentí que esas conversaciones, esas anécdotas y esas emociones podían ser también una manera de acompañar a la gente.
¿Qué te sedujo del formato podcast frente a la televisión o la radio tradicional?
El podcast tiene una intimidad muy especial. Me permite conversar sin apuro, sin la rigidez de otros formatos. Todo fluye de una manera más natural y más auténtica. Yo nunca me he fabricado un personaje; simplemente hago las cosas como las siento. Y creo que el podcast permite precisamente eso: ser uno mismo.
Además, me gusta mucho porque siento que estoy más cerca de las personas. La gente escucha un podcast desde lugares muy íntimos: en su casa, manejando, caminando, pensando… y eso crea una conexión muy bonita.
¿Cómo describirías el espíritu del programa en una sola frase?
Diría que es un encuentro profundamente humano a través de la música.
¿Qué encontrará la audiencia cuando escuche el primer episodio?
Va a encontrar un espacio muy relajado, muy venezolano y muy emocional. Allí explico un poco por qué nace este proyecto y la importancia que tiene la música en mi vida y en la vida de todos nosotros.
Para mí la música no es solamente entretenimiento; es una forma de expresión, una manera de crecer, de desarrollarnos como personas y de conectarnos emocionalmente con los demás. Todo eso está presente en el programa.
¿Es un espacio más íntimo, más musical, más conversacional… o una mezcla de todo?
Es una mezcla de todo eso. Hay música, por supuesto, porque la música es el hilo conductor de todo el programa. Pero sobre todo hay conversación, cercanía y emociones.
Me interesa mucho descubrir cómo son realmente las personas que invito: qué sienten, qué los inspira, cuáles son sus gustos, sus recuerdos, sus experiencias. Todo eso termina reflejándose también en la música que interpretan o que aman.
¿Cómo eliges los temas y las historias que quieres compartir?
Todo surge de manera muy natural. Me inspira mucho la personalidad de cada invitado. Pienso qué emociones me transmite esa persona, qué experiencias compartimos, qué puede aportar desde lo humano además de lo artístico.
Yo he tenido la fortuna de conocer durante muchos años a personas maravillosas de la música y la cultura venezolana, y siento que todavía hay muchísimas historias hermosas por compartir.
¿Hay improvisación o eres muy rigurosa preparando cada episodio?
Hay de las dos cosas. Me gusta prepararme, pensar en el invitado y tener claro hacia dónde quiero ir, pero también dejo mucho espacio para la espontaneidad.
Yo soy muy intuitiva. Siempre he trabajado mucho desde lo emocional y desde lo que voy sintiendo en el momento. A veces una conversación toma un camino inesperado y allí aparecen las cosas más bonitas.
¿Qué tiene el podcast que quizás no te permitía la televisión?
La libertad y la profundidad. En televisión muchas veces el tiempo manda, hay estructuras más rígidas y uno tiene que ajustarse a demasiadas cosas.
En el podcast puedo conversar con calma, escuchar realmente al otro y permitir que las emociones aparezcan naturalmente. No hay necesidad de correr ni de fabricar momentos. Todo ocurre desde un lugar mucho más auténtico y humano.
Más que un podcast de entrevistas, Contando y Cantando termina convirtiéndose en un espacio de encuentro emocional. María Teresa Chacín no solo conversa con sus invitados: los acompaña, los escucha y comparte con ellos una memoria colectiva construida durante décadas de vida artística y humana.
Quizás allí reside el verdadero encanto del programa. En tiempos dominados por la velocidad y la superficialidad, María Teresa apuesta por algo mucho más profundo: la conversación serena, la emoción sincera y la música como lenguaje capaz de unir experiencias, generaciones y afectos.
Con una producción sobria y cuidadosamente realizada, y con invitados de altísimo nivel artístico y humano, el podcast se perfila además como un valioso documento cultural sobre la Venezuela que ha cantado, creado y resistido durante décadas.

“Quiero comunicarme con la gente y compartir mi experiencia de vida”, dice María Teresa. Y eso es precisamente lo que logra en cada episodio: tender un puente íntimo entre su historia personal, la música y el corazón de un país entero.
CARACAS D.C. VENEZUELA
Mayo, 2026
