La Huella que No Calla: La Resistencia Pictórica de Rossi Aguilar
La pintura de Rossi Aguilar no se limita a la superficie del lienzo; es una cartografía de la psique donde el gesto se convierte en resistencia. En su exposición Escrituras fragmentarias: gesto y memoria, que se presenta en la Sala Oberta del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, la artista venezolana nos invita a habitar el cuerpo como un archivo vivo de silencios y transformaciones, recuperando a través de la abstracción las voces que la historia hegemónica intentó borrar.

Rossi Aguilar
© Miguel Lorenzo
En el tejido vibrante de la abstracción contemporánea, la obra de Rossi Aguilar (Maracaibo, Venezuela, 1993) se manifiesta no como una ausencia de formas, sino como una presencia desbordante de latencias y memorias corporales. Su más reciente exposición, Escrituras fragmentarias: gesto y memoria, a presentarse en la Sala Oberta del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, España, a presentarse entre el 24 de febrero y el 12 de abril, no es solo una exhibición de abstracción contemporánea; es un espacio de confrontación simbólica donde el color y el trazo reclaman un lugar para la memoria colectiva y la identidad femenina.
Para Aguilar, el lienzo deja de ser una superficie pasiva para convertirse en una extensión de la corporalidad. En piezas como Awakening o Reverb, observamos una danza de tensiones, donde lo que parece una explosión aparente de pigmento es, en realidad, una cartografía de la psique. La artista utiliza la abstracción gestual no para alejarse de la realidad, sino para profundizar en ella, convirtiendo el gesto en una forma de escritura que no necesita de alfabetos tradicionales para comunicar verdades incómodas.
En su propuesta, la fragmentación deja de ser sinónimo de rotura o pérdida. Por el contrario, Aguilar entiende el fragmento como una unidad de conocimiento. Al igual que la memoria humana, que nunca es lineal ni completa, su pintura se construye a base de retazos y capas que se ocultan y se revelan, invitando al espectador a completar el relato desde su propia experiencia subjetiva.

Uno de los puntos más fascinantes de esta muestra es la capacidad de la artista de “discutir” con el canon artístico. Con la pieza Pensadora, Aguilar subvierte el peso de la tradición escultórica masculina —con una referencia inevitable a Rodin— para preguntarse por el lugar de las mujeres en la construcción del saber. ¿Dónde han quedado las voces de las teóricas, las críticas y las artistas que la historia hegemónica decidió omitir?
Desde esta comprensión del gesto como escritura, su trabajo, respaldado por el programa Residir en la Investigación de la Universitat de València y el proyecto ArthistFEM, trasciende lo estético para convertirse en un acto de sororidad abstracta. Rossi no pinta en el vacío; pinta sobre las huellas de quienes la precedieron, rescatando una genealogía que hoy, gracias a su pincel, recupera su espesor y su presencia.
Visitar esta exposición es enfrentarse a una pintura que late. Rossi Aguilar nos demuestra que la pintura sigue siendo una herramienta poderosa para habitar las grietas de la historia. Entre sus rojos intensos, azules eléctricos y trazos negros que cortan el espacio, encontramos una invitación a dejar de ser meros observadores. A convertirnos en testigos de una memoria que se resiste a ser borrada.


The Mark That Does Not Fall Silent: The Pictorial Resistance of Rossi Aguilar
Rossi Aguilar’s painting is not confined to the surface of the canvas; it is a cartography of the psyche in which gesture becomes resistance. In her exhibition Fragmentary Writings: Gesture and Memory, presented at the Sala Oberta of the Centre Cultural La Nau at the University of Valencia, the Venezuelan artist invites us to inhabit the body as a living archive of silences and transformations, recovering—through abstraction—the voices that hegemonic history sought to erase.
Within the vibrant fabric of contemporary abstraction, the work of Rossi Aguilar (Maracaibo, Venezuela, 1993) emerges not as an absence of form, but as an overflowing presence of latencies and embodied memories. Her most recent exhibition, Fragmentary Writings: Gesture and Memory, to be presented at the Sala Oberta of the Centre Cultural La Nau at the University of Valencia, Spain, is not merely a display of contemporary abstraction; it is a space of symbolic confrontation where color and stroke reclaim a place for collective memory and feminine identity.
For Aguilar, the canvas ceases to be a passive surface and becomes an extension of corporeality. In works such as Awakening or Reverb, we observe a dance of tensions in which what may appear as an explosive outpouring of pigment is, in fact, a cartography of the psyche. The artist employs gestural abstraction not as a means of distancing herself from reality, but of delving deeper into it, transforming gesture into a form of writing that requires no traditional alphabet to communicate uncomfortable truths.
In her practice, fragmentation is no longer synonymous with rupture or loss. On the contrary, Aguilar understands the fragment as a unit of knowledge. Like human memory—never linear nor complete—her painting is constructed through scraps and layers that conceal and reveal themselves, inviting the viewer to complete the narrative through their own subjective experience.

One of the most compelling aspects of this exhibition lies in the artist’s capacity to “argue” with the artistic canon. With the piece Pensadora, Aguilar subverts the weight of a male sculptural tradition—inevitably recalling Rodin—to question the place of women in the construction of knowledge. Where have the voices of women theorists, critics, and artists gone—those that hegemonic history chose to omit?
From this understanding of gesture as writing, her work—supported by the Residir en la Investigación program of the University of Valencia and the ArthistFEM project—transcends the aesthetic to become an act of abstract sorority. Rossi does not paint in a void; she paints over the traces of those who came before her, rescuing a genealogy that, through her brush, regains density and presence.
To visit this exhibition is to confront a painting that pulses. Rossi Aguilar demonstrates that painting remains a powerful tool for inhabiting the cracks of history. Among her intense reds, electric blues, and black strokes that cut through space, we encounter an invitation to cease being mere observers—to become witnesses to a memory that refuses to be erased.

Cesar Sasson
coleccionsasson@gmail.com
@coleccionsasson
Magíster en Curaduría de Arte
Ciudad de Panamá – Panamá
Febrero 2026
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