Entrevista con la escritora Beatriz Torregrosa Campos:
“El duelo te obliga a vivir con una conciencia distinta”
Por: Rafael Garrido.

Beatriz Torregrosa Campos
La escritora catalana y Mossa d´Escuadra en activo (cuerpo policial de la Generalitat de Cataluña) presenta a consideración de los lectores de Latinoamérica su nueva novela “Te quise, te quiero y SIEMPRE te querré”, acabada de lanzar en España. A partir de la muerte de su hijo y más recientemente de su madre, Beatriz Torregrosa Campos escribe un libro sobre el duelo, una obra que va más allá de los géneros, un testimonio que, como ella dice, “llega como un abrazo” para toda persona que haya vivido o no la pérdida de un ser querido.

Pregunta: – ¿El duelo es una transformación? ¿Qué nos cambia?
Respuesta: – Totalmente. El duelo no solo nos cambia: nos rompe. Y es en esa ruptura donde empieza la transformación. Ya no vuelves a ser quien eras. Pierdes una parte de ti —a veces, la más importante—, y te ves obligado a reconstruirte desde otro lugar. Te cambia la forma de mirar, de sentir, de priorizar. Te conecta con lo esencial y te obliga a vivir con una conciencia distinta: más presente, más profunda.
P: – ¿Tu nuevo libro, “Te quise, te quiero y SIEMPRE te querré”, surge de tu experiencia ante el duelo?
R: – Sí. Es un libro nacido de mis entrañas. De la pérdida de mi hijo y, más recientemente, de mi madre. Escribí desde la herida abierta, sin filtros ni máscaras. Este libro es mi manera de abrazar el dolor y, al mismo tiempo, compartir un testimonio de amor que trasciende la muerte. No es un manual, es un espejo para quien está atravesando su propia tormenta emocional.
P: – Una pérdida importante te cambia, pero, dos de vital trascendencia, como es la de un hijo y la de una madre, ¿cómo te sitúa ante ti misma y el mundo?
R: – Te deja desnuda. Te enfrenta a la vulnerabilidad más radical. Al principio, te rompe en mil pedazos. Pero si decides mirar hacia dentro, también te sitúa ante tu esencia más pura. Te obliga a preguntarte qué sentido tiene tu vida ahora, qué legado quieres dejar, a quién amas y cómo lo demuestras. Ya no puedes vivir en automático. Yo ahora vivo desde la verdad, desde el alma, con mucha menos prisa y mucha más presencia.
P: – ¿En qué género ubicarías a este libro?
R: – Diría que es una mezcla entre testimonio, espiritualidad y literatura del alma. Es una obra de no ficción, profundamente emocional, escrita para acompañar. No encaja fácilmente en una sola estantería de librería, pero sí en el corazón de quien está dispuesto a abrirse al dolor y encontrar belleza incluso en medio de la pérdida.
P: – ¿Cómo sientes que ayudas a una persona que todavía no ha pasado por un duelo?
R: – Creo que este libro también puede servir como preparación emocional. Para comprender mejor lo que otras personas están viviendo. Para empatizar, para dejar de temerle tanto a la muerte y, sobre todo, para aprender a valorar lo cotidiano con más gratitud. No es necesario haber perdido a alguien para conectar con el mensaje del libro. Todos tenemos vínculos profundos, y este libro habla precisamente de eso: de los lazos que no mueren.
P: – ¿Necesariamente el dolor mejora al ser humano o también lo envilece?
R: – El dolor es una energía muy potente. Y como toda energía, depende de cómo se canalice. Puede elevarte o destruirte. Puede abrirte o encerrarte. He visto personas volverse más compasivas, más auténticas, más sabias después del dolor… y otras llenarse de rabia y rencor. No es automático. Es una elección. Pero es una elección que duele.
P: – Cuando miras atrás, ¿qué ves en la mujer que todavía no había sufrido una pérdida importante?
R: – Veo a una mujer fuerte, luchadora, valiente… pero todavía un poco ciega. Alguien que vivía deprisa, que creía que tenía el control. No la juzgo. La abrazo con ternura, porque hizo lo mejor que pudo y supo. Pero ahora sé que hay otra forma de estar en el mundo: más vulnerable, sí, pero también más libre.
P: – ¿Escribir te sana?
R: – ¡Me ha salvado! No puedo decirlo de otra manera. Escribir ha sido mi refugio, mi espacio sagrado. Cada palabra ha sido una forma de sostenerme, de comprenderme, de perdonarme. Y, sobre todo, de seguir amando. Porque cuando escribo sobre mi hijo y mi madre, los traigo de vuelta. Los mantengo vivos en mi memoria, y en la de quien me lee.
P: – Grandes escritores han tratado el tema del duelo. ¿Qué aporte piensas que dejas a los lectores que sí han pasado por esta experiencia?
R: – Mi aporte es la verdad desnuda. Sin adornos. Sin pretensiones. Creo que muchas personas necesitan leer a alguien que ha pasado por lo mismo y que no teme nombrarlo todo: la culpa, la rabia, el miedo, el amor infinito. Este libro no pretende ser una lección, sino un abrazo. Un recordatorio de que no estamos solos. Que hay luz, incluso cuando todo parece oscuridad. Y que el amor verdadero nunca desaparece: solo cambia de forma.
MADRID – ESPAÑA
Enero, 2026