Retrato de Beatriz González. Colección Fotográfica de Hernán Díaz.
Biblioteca Luis Ángel Arango
La artista, historiadora y crítica de arte Beatriz González Aranda falleció hoy, 9 de enero de 2026, dejando un legado fundamental para el arte y la cultura colombiana. Nacida en Bucaramanga el 16 de noviembre de 1932, González fue una de las creadoras más influyentes del país, cuya obra transformó la manera de mirar la historia, la política y la vida cotidiana a través de la pintura y la imagen popular.
Formada inicialmente en arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia, encontró su vocación definitiva en las artes plásticas tras ingresar a la Universidad de los Andes, donde fue alumna de Juan Antonio Roda y Marta Traba. Esta etapa marcó el inicio de una mirada crítica sobre la historia del arte y sobre las imágenes reproducidas, interés que se profundizó con su formación en grabado en la Academia Van Beeldende Kunsten de Rotterdam.

Los Suicidas del Sisga No 1, Beatriz González, óleo sobre lienzo, 1965 / Recorte de «Doble suicidio en El Sisga», periódico El Tiempo, 29/06/1965 Fuente: BADAC. Catálogo razonado en línea de Beatriz González
Desde sus primeras exposiciones en los años sesenta, Beatriz González cuestionó la noción de originalidad y el estatuto de la imagen artística. Obras emblemáticas como Los suicidas del Sisga incorporaron fotografías de prensa y escenas de tragedia cotidiana, abriendo un camino inédito en el arte colombiano al llevar el dolor social y la violencia política al centro de la experiencia estética.
En los años setenta y ochenta su trabajo se expandió hacia el uso de materiales no convencionales —muebles, telones, objetos domésticos— y hacia una reflexión cada vez más directa sobre el poder y la vida pública. Presidentes, ceremonias oficiales, páginas sociales y crónica roja fueron reinterpretados con una paleta intensa y una ironía lúcida que reveló la tensión permanente entre comedia y tragedia en la historia nacional.
A partir de los años ochenta, y con mayor fuerza en las décadas siguientes, su obra se centró en las víctimas del conflicto armado y en la necesidad ética de no permitir el olvido. Series como Dolores y proyectos de memoria como Auras anónimas consolidaron a González como una artista profundamente comprometida con el duelo colectivo, la repetición como forma de resistencia y la imagen como ejercicio de memoria.
Paralela a su producción artística, Beatriz González desarrolló una labor decisiva como historiadora, curadora y gestora cultural. Sus investigaciones sobre el arte colombiano de los siglos XIX y XX, así como su trabajo en el Museo Nacional de Colombia, el Museo de Arte Moderno de Bogotá y el Banco de la República, fueron claves para la construcción de una mirada crítica y rigurosa sobre la historia del arte en el país.
Su obra fue ampliamente reconocida a nivel internacional, con exposiciones y retrospectivas en instituciones como el Museo Reina Sofía, el CAPC de Burdeos, el Pérez Art Museum Miami y el Museum of Fine Arts de Houston. Estos reconocimientos confirmaron la dimensión universal de una obra profundamente arraigada en la realidad colombiana.
Con su fallecimiento este 9 de enero de 2026, Colombia despide a una de sus grandes maestras. Beatriz González deja una obra imprescindible que convirtió la pintura en un acto de memoria activa, una reflexión ética sobre el dolor y una mirada incisiva sobre el gusto, la historia y la identidad del país. Su legado perdurará como una de las voces más lúcidas y necesarias del arte latinoamericano.
COLOMBIA
Enero, 2026